LA BODA DE KATE

Muchas son las veces en las que me pongo a pensar en cómo conocí a determinadas personas, sobre todo aquellas que quiero y que han dejado un poso de nostalgia en mí vida. Nunca he tenido mala memoria para nada, ni siquiera para lo que no quisiera volver a vivir. Sin embargo, hay veces que me siento bloqueada al querer poner un comienzo a esas amistades o relaciones que, de una u otra forma, siguen formando parte de mi vida. Es un sentimiento de impotencia que no sé si achacarlo a que los años ya empiezan a dejar su huella o, simplemente, a que es tal nuestra empatia de almas que son una prolongación de mi día a día vital.

He llegado a esta reflexión porque quiero escribir sobre mi amiga Marta Rivera de la Cruz y, por mucho empeño que pongo, no logro poner fecha y situación al primer día que nos encontramos. Recuerdo, eso sí, los constantes mensajes intercambiados por las redes sociales y las conversaciones derivadas de un comentario puntual. A partir de ese momento es cuando siento que se intensificó lo que hoy es una complicidad muy de gallegas.

Marta acaba de publicar LA BODA DE KATE (www.labodadekate.com), su séptima novela y, con ese número, no le puede ir mal. De hecho, le va excepcionalmente bien. Se merece el reconocimiento y el éxito. Es una hormiguita laboriosa, discreta, generosa en la amistad, brillante en la escritura, mesurada en la crítica. No conoce la vanidad y la negatividad no existe en su diccionario. En su haber tiene ser finalista del premio Planeta en el año 2006 con EN TIEMPO DE PRODIGIOS, «lo que cambió mi vida por completo. Supuso un punto de inflexión. Imposible no tenerlo en consideración». Sin embargo, Marta conoció el mundo de los premios muy temprano. Su primera novela QUE VEINTE AÑOS NO ES NADA, que escribió durante su estancia como becada en Oxford, ganó el Premio Ateneo Joven de Sevilla.

En LA BODA DE KATE, Marta ha querido dar esperanza a las segundas oportunidades en el amor, a las oportunidades tardías, a las que pueden rectificar lo que se hizo mal o, incluso, no se hizo. Un canto al amor en la madurez, ése que se vive con otro «tempo»,otra intensidad y sin la pasión desmedida de la juventud… pero con la sensatez y el temple de los que ya no son unos niños. Un amor más sereno, tranquilo y sin máscaras, ése que hace posible que la última cara que ves al cerrar los ojos sea la primera que quieras ver, al día siguiente, cuando los vuelvas a abrir.

Kate cumple 71 años el día que su amor de la adolescencia, al que le había dicho NO en reiteradas ocasiones, llama a su puerta dispuesto a casarse con ella. Cada uno vivió su vida a lo largo de esos 50 años distanciados pero, en el fondo, seguían siendo amas gemelas en el amor…aunque no lo supieran o quisieran aceptarlo. La edad de la protagonista limita hasta su vestuario de novia, que entiende no puede ser blanco y con velo. Y aquí entra una novedad que, salvo que me digais lo contrario, nunca había leído en una novela.
Marta Rivera pide a Jorge Acuña que diseñe el vestuario de boda de todos los protagonistas, convirtiendo a Kate y compañía en los primeros «personajes de papel» con vestuario propio.

LA BODA DE KATE es una novela llena de amistad, romanticismo e ilusión. ¿Qué harías si el amor de tu vida volviese a buscarte muchos años después?. Tal vez Kate te ayude a resolver la incógnita. Lo mejor siempre está por llegar. Conviene no olvidarlo..

2 comentarios en “LA BODA DE KATE

  1. Querida: me encanta ser la primera en dejar aquí un comentario. Gracias por prestar tus palabras, tu generosidad y tu brillante pluma a esta boda de la que tanto sabes y con la que tanta lata te he dado. Pero ya sabes cómo son las novias… Un abrazo enorme.

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