EL DIABLO TE LA JUEGA

La verdad es que no pensaba escribir sobre el episodio «Will Smith» en los pasados «Oscar» pero, han sido tantos los comentarios generados, que no me puedo resistir a verbalizar lo que pienso de lo sucedido en esa gala, que representaba la vuelta a la normalidad tras los meses de confinamiento y de una pandemia, que aún colea.

Por circunstancias de mi profesión, como no puede ser de otra manera, he entrevistado al actor varias veces e, incluso, tuve un trato más cercano con él, casi recién llegada a Madrid, cuando trabajaba en «Encantada de la vida», espacio presentado por Concha Velasco en el que, junto a la desaparecida Maika Vergara, hacía entrevistas a personajes muy conocidos.

En el programa recibíamos la visita de personalidades muy relevantes y, en uno de ellos, nos visitaron Will Smith y Alfonso Ribeiro, que interpretaba a Carlton Banks en la serie «El príncipe de Bel Air». Eran dos jóvenes actores dinámicos, divertidos, ausentes de vanidad. Hicieron un sketch con Concha, en una réplica exacta de la cocina de la serie, nos hicimos fotos y se despidieron con la promesa de volver, porque les había encantado España y la experiencia vivida. A los que tanto censuran ahora las bromas «de mal gusto» de Chris Rock, les recomendaría que visionaran capítulos de la serie en la que el propio Smith, que se interpretaba a sí mismo, se burlaba de sus primos de ficción, Carlton y Hilary.

Con el tiempo, me volvía a encontrar con ese actor pizpireto, con un punto naif, ya sin la mochila del Bel Air a sus espaldas y convertido en toda una estrella de Hollywood. Había dejado de ser un actor emergente y se había instalado en el reconocimiento de la profesión, los compañeros y el público. Siempre se comportó de una forma amable, distendida, a favor de obra respecto a la tarea encomendada en la entrevista y con esa enorme sonrisa suya tan característica.

Cuando días atrás protagonizó la escena (de la que todo el mundo habla), en el escenario del Dolby Theatre de LA, no reconocí a ese actor afable, educado y cómplice al que estaba acostumbrada. Tras un primer momento, en el que pensé (como creo que todo el mundo) que era un gag más de la gala, al comprobar que esa situación no tenía un cierre con un guiño a la audiencia, fui consciente que la escena iba a «traer cola».

Es entonces cuando me puse en «modo VAR» y repetí una y otra vez la escena del directo. Cuando Chris Rock dice «Te quiero Jada, estoy esperando ver la teniente O´Neil2», Will se ríe con el comentario. Las cámaras se vuelven hacia el cómico en el escenario y, de repente, Smith se acerca para estamparle la cara. Tengo la convicción de que, entre las risas del actor y la bofetada, algo pasó. Un comentario de Jada Pinkett a su marido o la verbalización de un malestar, que fue el detonante de la agresión.

Tras el altercado y ya en el descanso publicitario, Bradley Cooper y Denzel Washington se acercan a Smith para calmarle. «En el mejor momento que te encuentres, ten cuidado», le dijo el también nominado por «La tragedia de Macbeth», «porque es cuando el diablo vendrá a por ti». Un comentario que hace reaccionar al actor, que vuelve a su localidad para continuar con la gala y vivir uno de los momentos más esperados de su vida, como es lograr un Oscar al mejor actor.

Todos esperábamos una disculpa en el discurso de agradecimiento, pero no fue así. No solo la omitió, sino que trató de justificar, haciendo un paralelismo con su personaje en «El método Williams», que por la familia se hace todo. Algo que reafirmó su hijo, en un comentario en rrss, tras la escena de la bofetada. «Así funcionamos los Smith», dijo. Que cada uno opine al respecto..

Nunca justificaría una agresión emocional, ni verbal… pero, mucho menos, una física. La violencia no está justificada nunca, ni ante el mayor agravio que nos puedan hacer. Siempre tiene que existir una vía alternativa o, por lo menos, debemos encontrarla. Y tampoco se debe reaccionar nunca en caliente, eso nos lleva casi siempre a equivocarnos y las consecuencias nos acaban pasando factura.

Tras la bofetada y el Oscar, Smith se fue de fiesta con todos sus compañeros. No podía ser de otra forma. Y, al volver a casa, recapacitó sobre lo ocurrido. Eso le llevó a escribir un comunicado, que os reproduzco en su totaldad:

«La violencia, en todas sus formas, es venenosa y destructiva. Mi comportamiento en los Premios de la Academia de anoche fue inaceptable e inexcusable. Las bromas a mi costa son parte del trabajo, pero una broma sobre la condición médica de Jada fue demasiado para mí emocionalmente. Me gustaría disculparme públicamente contigo, Chris. Estaba fuera de lugar y me equivoqué. Estoy avergonzado, mis acciones no fueron indicativas del hombre que quiero ser. No hay lugar para la violencia en un mundo de amor y bondad.

También me gustaría disculparme con la Academia, los productores del programa, los asistentes y todos los que lo vieron en todo el mundo. Me gustaría disculparme con la familia Williams y mi familia King Richard. Lamento profundamente que mi comportamiento haya manchado lo que ha sido un viaje maravilloso para todos nosotros. Soy un trabajo en progreso» (firmado: Will Smith)

No voy a entrar en los diferentes comentarios leídos estos días, ni en valoraciones machistas, ni en el pasado del actor, ni en episodios agresivos previos, ni en su concepto de matrimonio abierto. Cada uno hace con su vida lo que quiere, Como ocurre en estos casos, sale lo peor de cada uno llegado el momento de prejuzgar, la mayoría de las veces, desde el desconocimiento. Yo no sabía nada del problema de Jada Pinkett, pensé que su look era simple moda y no me extrañó ¿Os preguntasteis si, como yo u otra mucha gente, Chris Rock también desconocía esa particularidad y su comentario fuera por simple estética?

Hay que tener mucho cuidado con las valoraciones que hacemos, con los juicios verbalizados sobre temas que desconocemos. Hay algo que se llama empatía y no es unilateral. En este incidente, hay que ponerse en el lado de los dos. Seguro que entendemos e, incluso, justificamos ambas posturas pero, lo que nunca encontrará mi beneplácito, es la violencia. «Ten cuidado porque, en el mejor momento, el diablo vendrá a por ti». Esa frase, de un Denzel Washington en pleno momento zen, hizo reaccionar a un Smith que había emborronado el que, seguramente, habría sido el mejor día de su vida profesional.

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