ARRIVEDERCI CARLETTO

No suelo escribir de fútbol. Lo he hecho en contadas ocasiones y por un motivo poderoso muy concreto. Cuando me he puesto delante del ordenador para escribir el post de hoy, que ya tenía un destinatario muy definido, se me han revolucionado las neuronas y he dado un giro a la previsión. Estoy tan indignada, decepcionada, alterada, crispada.. con la destitución de Carlo Ancelotti que, si no verbalizo todo lo que pienso -o, casi todo, por precaución-, me va a dar algo y la salud mental, muchas veces, es más determinante que la física.

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Conocí a Ancelotti hace muy poco. No le traté con regularidad pero, muchas veces, no hace falta la asiduidad para calibrar la catadura humana de alguien. Como era uno de los personajes del próximo catálogo solidario Chocrón, teníamos que concretar con él la sesión de fotos para su Autorretrato soñado. Recuerdo que, cuando nos dijo la fecha que podía, yo iba a estar fuera de Madrid ese día. Era tantas mis ganas de conocerle, que nada iba a impedir que llegase ese momento.

Tímido hasta rozar el rubor, me gustó siempre de él su señorío, su calma, su educación en el trato, la corrección con la prensa, su ceja arqueada y ese acento tan dado a las parodias. Acostumbrados a los gritos en la sala de prensa, a los titulares hirientes y a los gestos altaneros de desprecio, todo cambió con su llegada. Muchos no entendieron que era amante de la normalidad, del respeto al contrario, del temple, de la voz calmada.

Al margen de sus logros como profesional, cuya valoración dejo a los doctores en la materia, Carletto llevó la paz a un vestuario difícil de manejar, algo que ocurre siempre cuando los egos, vanidades y protagonismos conviven cada día. Sin levantar la voz, con la mano templada y el verbo pausado, logró lo que los aficionados llevamos años pidiendo: tranquilidad, estabilidad, sosiego, armonía, buena convivencia…además de títulos que, aunque menos de los esperados por las jerarquías, también llegaron y nos hicieron vivir momentos de pletórica felicidad.

Ancelotti

Con el público y los jugadores de su parte, quien manda decidió prescindir ayer del técnico italiano porque el Madrid no se puede permitir “un año en blanco”, a pesar de que es su color. Se convirtió así en el noveno entrenador despedido en la era del actual presidente, que va a tener que justificar mucho este órdago lanzado a la afición y al propio equipo. El que venga, hable o no español, va a tener que comenzar a subir  una empinada cuesta en un vestuario que estaba feliz y acoplado al señorío y templanza de Ancelotti. Solo le aconsejo una cosa: que llegue con el convencimiento de que, como no consiga los objetivos que quieren los de arriba, la puerta estará abierta “de par en par” antes de que consiga tomar aire.

Con unas estadísticas ejemplares se ha ido el italiano, que le ha dejado a su sucesor el listón muy alto como profesional y más como persona. No se merecía ni este trato, ni esta salida. “Los jugadores le han manifestado el mismo cariño que yo le tengo”, dijo el presidente. Afectos así ¡ni regalados!… Fue mágico mientras duró. Es el fiel reflejo de una de las máximas de su vida: “dos cosas te definen, tu paciencia cuando no tienes nada y tu actitud cuando lo tienes todo”.  Arrivederci Carletto

3 comentarios en “ARRIVEDERCI CARLETTO

  1. Como me gusta lo que has escrito, clarito para el que lo quiera entender. Yo pienso que todos los jugadores lo sentiran . Es una pena que se vaya.

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