BAILAR AL RITMO DE LA VIDA

«Por mucho que sufras en la vida, siempre hay alguien que sufre más que tú. Y solamente tienes dos caminos: pudrirte por dentro o bailar al ritmo de la vida«. El sabio Héctor Alterio es quien despliega todos sus conocimientos vitales en KAMIKAZE, convirtiendo esta frase en una de las moralejas de esta película española, que viene dispuesta a cambiar la tendencia de la taquilla.

KAMIKAZE es una deliciosa fábula, que va a descubrir lo bueno que todos llevamos dentro, por mucho que nos empeñemos en rebelarnos contra ello. Slatan es un joven ruso, de físico agraciado e impactante, que cree haberlo perdido todo en la vida. Apegado a unos ideales, que ni él mismo tiene la certeza de querer seguir, se lanza a una aventura extrema y límite. Como «la vida no siempre sigue el plan previsto» (otra de las moralejas de la película), un contratiempo le lleva a convivir durante tres días – en un hotel incomunicado por la nieve- con una serie de personas, que nada tienen en común con él, pero que le devuelven las ganas de vivir y le demuestran que, en tiempo record con cariño y diálogo, puedes pasar del odio al amor.

KAMIKAZE es una apuesta española de calidad, que se presentará en el próximo festival de Cine de Málaga. Gracias a un encargo directo de Telefónica Studios, una de las productoras de la cinta, pude compartir una jornada con los protagonistas de esta historia de amistad, amor y segundas oportunidades.

«A mí me gusta el deporte. Si yo juego en la selección española, soy Pedro y me rodean Iniesta, Alonso, Casillas o Xavi Hernández, en algún momento podré meter gol. Pues en esta película ha pasado lo mismo. ¿Cómo no voy a poder lucirme si tengo al lado a Hector Alterio, Carmen Machi, Leticia Dolera, Eduardo Blanco o Verónica Echegui? Es una garantía», me decía Alex García (Slatan), la gran sorpresa de la película.

Con una manera muy americana de entender y preparar el personaje, Alex decidió aprender ruso para dar mayor credibilidad a Slatan, que debía hablar español pero con marcado acento de su país de orígen. «Me fuí a Georgia cuatro meses para aprenderlo, porque Slatan es caucásico y tiene un acento muy marcado. Es como si alguien viene a aprender español y se va a Andalucía. Allí , además, me fui mimetizando en el personaje. Pelo largo, barba poblada, cazadora de cuero. La primera vez que me vi en el espejo pensé ¿y éste quién es?. Ahí empecé a sentirme Slatan».

La gran baza de Alex, al margen de su potencial talento interpretativo, es poseer un físico que, desde el primer plano, te predispone a su favor. Por muy radical y extremo que sea el comportamiento de Slatan, te inspira ternura y te despierta un instinto de protección, que hace imposible que se te «cruce» el personaje. «Eso es lo que pretendemos y me tranquiliza que me lo digas», me comenta el director de la cinta, Alex Pina, que debuta con esta historia como realizador, pero que acumula en su «maleta de guionista» grandes éxitos como Periodistas, Los Serrano, El barcoLos hombres de Paco, «la serie en la que he trabajado más a gusto porque tenía total libertad para escribir».

Si Alex García es una de las sorpresas de la película y Verónica Echegui, junto a Leticia Dolera y el resto del casting, alicientes indispensables para no dejar de verla, Carmen Machi se convierte en referencia obligada. Solo los privilegiados en talento tienen la virtud de lograr, con una sola escena, que se focalicen todas las opiniones en torno a su persona. «La escena en la que cuentas tu pasado, por sí sola, es de Goya», le comento. Y, con esa timidez que nadie le supone a alguien acostumbrada a interpretar personajes descarados, se ruboriza. «Me cohíben los halagos, no sé gestionarlos. Trabajar en lo que me gusta, en lo que llevo toda la vida, sin lo que no sabría hacer otra cosa, ya es suficiente recompensa. Los premios hay que agradecerlos ¡por supuesto!, pero no trabajo pensando en conseguirlos». Carmen es Lola, una mujer con dos hijos pequeños, víctima de un marido maltratador. Lamentablemente, personifica una de las lacras de nuestra sociedad pero, la manera en la que su personaje se enfrenta a la situación, es una mirada de esperanza, una bocanada de aire fresco, un ejemplo para las que están en el mismo trance.

KAMIKAZE  es una comedia dramática en tono de fábula. Conmovedora, original, provocadora, diferente, actual, contemporánea. Es un canto a las segundas oportunidades, a nuevas esperanzas, a la reconstrucción de vidas dañadas que, gracias al amor, la amistad, la solidaridad y el optimismo, se regeneran. Es, en definitiva, la oportunidad de bailar al ritmo de la vida..

2 comentarios en “BAILAR AL RITMO DE LA VIDA

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